Coto De Gomariz

Wine Story

Coto de Gomariz es fundado por mi padre: Ricardo Carreiro Ameijeiras (Caco) en los años setenta, cuando consiguió volver a su tierra después de emigrar a Sudamérica como tantos otros gallegos y cumplir un sueño: hacer vinos reconocidos en todo el mundo y devolver a Gomariz el prestigio como pago vitícola histórico. Entre sus logros en el mundo de la viticultura estuvo colaborar activamente en la gestación de la D.O. Ribeiro después de su labor como secretario del Concello de Leiro, donde se fundó la primera cooperativa vitivinícola gallega en 1957, escribiéndose entonces los primeros estatutos que después regularon la D.O. Ribeiro.

Gomariz es conocido como la "Milla de Oro" del Ribeiro. Desde el s. X., es el Coto Vitícola más antiguo de la Península Ibérica y cuenta con unas características excepcionales para el cultivo de la vid. En el año 2000 me impliqué en el proyecto y con la valiosa colaboración del enólogo Xosé Lois Sebio convertimos Coto de Gomariz en la bodega más vanguardista de Galicia; complementado a las viñas viejas familiares, nuevas plantaciones de viñedo con una clara orientación siempre a la máxima calidad y expresión de terruño. Incluyendo en nuestra misión una implicación sin precedentes en el desarrollo de los vinos tintos con crianza. Casi olvidados en el Ribeiro entonces. En 2004 establecimos nuevas formas de cultivo influenciados por las corrientes de viticultura ecológica, aplicando preceptos biodinámicos como, por ejemplo, las teorías de Fukuoka respecto a la conservación de los suelos. Sin llegar a ser certificados, pero orientando la producción al máximo respeto por los ecosistemas biológicos. Mi padre nos deja en 2008. María, mi madre, lo hace en 2012. El nombre fiscal de la bodega ha ido cambiado por motivos familiares de Maria Álvarez Serrano en su fundación a Hros. de María Álvarez Serrano y finalmente, desde 2013 se llama como su "best-seller": The Flower And The Bee, S.L. En 2009 entran a formar parte del equipo Inma Pazos y junto con Miguel Montoto, que se une poco después, desarrollan un ambicioso proyecto de comercialización. Conocimos a Frank en 2010, que nos visitó en la bodega en su búsqueda de nuevos vinos e historias que contar. Creo que fue nuestro segundo cliente de exportación, por eso le guardamos un gran cariño. Desde entonces nos apoyamos mutuamente para hacer llegar los vinos a Brujas, una ciudad que nunca es un sacrificio visitar-.

Ricardo Carreiro Ameijeiras
Ricardo Carreiro Ameijeiras